
Como quien busca lo que no se dice. Carlos Miguel es arquitecto, artista visual, autodidacta de las emociones densas, y un pintor que no teme decir que a veces borra más de lo que termina. Su obra figurativa nace de una terquedad por representar lo humano en su estado más frágil y simbólico. El cuerpo es su territorio, y el rojo, su tono de resistencia. En esta conversación con CULTURALT, nos sumergimos en su universo visual atravesado por la música, el duelo, la memoria y una profunda necesidad de crear con sentido.
¿Cómo definirías tu trabajo en este momento?
Tu obra gira en torno al cuerpo como contenedor de memoria e identidad. Si pensáramos que Colombia también es un cuerpo, ¿qué cicatrices, gestos o memorias crees que lo atraviesan hoy?
Carlos Miguel: En mis pinturas me interesa retratar escenas personales que cuenten historias íntimas, muchas veces ligadas a tragedias humanas silenciosas. Trabajo temas como la soledad, el rechazo, el duelo y los roles familiares; no desde un lugar literal, sino simbólico y emocional. Cada obra busca contener una narrativa, una atmósfera que invite a la introspección.
En relación con Colombia, la obra de Débora Arango y otros artistas no solo actúa como un testimonio histórico de la violencia, sino que también nos invita a reflexionar sobre las complejidades de nuestra identidad colectiva.

¿Desde qué emociones o intuiciones nace tu necesidad de pintar?
Carlos Miguel: Mi necesidad de pintar y actuar es por un sentimiento que solo puedo definir como duelo; es un intento de parte de forma una especie de diálogo vulnerable conmigo mismo, ya que al final es un intento de dar forma algo intangible por medio de la intuición.
¿Qué artistas, obras o movimientos han influenciado tu camino?
Carlos Miguel: Los artistas de los que más me alimento son João Ruas, Mike Mignola, Ashley Woods, Bastien Lecouffe Deharme, James Jean (especialmente en sus ilustraciones del cómic Fables), Dave McKean, Rébecca Dautremer y escuelas gráficas como la Bauhaus. Las fotografías de Juan Rulfo últimamente están teniendo efecto en mi.
Para mi Tal vez el más importante de todos es el Surcoreano Hoook Woojin, cuando vi una obra suya por primera vez sentí que quería pintar como él, en ese tiempo no sabía nada de pintura ni las herramientas, fue por medio de los vídeos cortos que estaban en youtube que me hice una idea de como comenzar hace 7 años.
Entre tus influencias hay ilustradores que se mueven entre lo poético, lo perturbador y lo narrativo. ¿Cómo llegaste a ese cruce entre lo bello y lo inquietante? ¿Hay alguna obra o autor que te sientas como un espejo?
Carlos Miguel: Todos ellos, en general, han moldeado mi interés por lo narrativo, lo onírico y lo emocional en la figura. Me identifico con su habilidad para evocar atmósferas densas, así como con su uso de colores, composición y las texturas que logran con el pincel. En cuanto a la relación entre lo bello y lo inquietante, nunca lo he pensado en esos términos tan específicos. Para mí, es más una cuestión de cómo estas emociones se entrelazan en el proceso creativo, creando una experiencia visual que invita a la reflexión.
¿Hay alguna figura o estética que te sientas cercana a lo que haces?
Carlos Miguel: Mi estilo es figurativo porque creo en el poder narrativo del cuerpo como un contenedor de memoria, identidad y emoción. Me interesa explorar la figura humana desde perspectivas simbólicas, políticas e íntimas, y encuentro en ella un lenguaje visual que se conecta directamente con lo que a veces no puedo expresar con palabras. Las poses y la capacidad del cuerpo humano para representar un amplio abanico de emociones siempre me han intrigado.
¿Existe alguna obra o autor que funcione como un espejo para ti?
Carlos Miguel: Diría que una de mis pinturas favoritas que me logro acordar en este momento serían “Saturno devorando a su hijo” de Goya, “Cristo en el desierto” de Iwan Nikolajewitsch Kramskoi, “Salome” de Gustav Klimt, “Amor und Psyche” de Edvard Munch y “Lúcifer” de Franz von Stuck. Hay muchas más pero creo que estas engloban lo que yo quiero alcanzar como pintor.
Tambien retomo mucho de los comics y videojuegos, Mignola con Hellboy me marco profundamente en especial por el uso de color y la composicion; y Disco Elysium, cada vez que tengo la oportunidad lo recomiendo, es un videojuego hermosamente pintado.
¿Qué libros, películas o experiencias alimentan tu práctica?
Carlos Miguel:Los Hijos del Hombre, OldBoy, Parásito(s), La princesa Kaguya, Ven y Mira, Nostalgia y Sacrificio de Tarkovsky,Kikujiro,Paprika y Perfect Blue, ¿Quieres ser John Malkovich?,Trece Monos y Brasil. Son películas con una visión y narrativas interesantes, revisitar estas obras me ayuda a encontrar claridad lo que quiero transmitir.
¿Cómo es tu proceso de creación?
Carlos Miguel: Mi proceso creativo inicia siempre escuchando música y permitiendo que palabras al azar fluya, las anoto y trato de darle forma una pequeña frase, por ejemplo Muro emocional, de ahí empezó a buscar canciones, videos cualquier ejemplo que me pueda dar atisbos de lo que pueda llegar a significar: Trato de usar la técnica de recorte que usaba Bowie con sus canciones pero aplicándolo a la imagen,creo collage borradores empezó a crear un borrador muy crudo que contenga las intenciones,colores ue poses pueden contener esa frase, es como resolver un acertijo.
A partir de ahí empezó con lienzo limpio y me pongo a escarbar hasta que logre pintar, ese es mi proceso creativo. Lo trato de manejar como un check list. La mayoría de las veces funciona; pero por lo general por cada pintura que logró acabó desechando 3, trato de no tener apego a mis pinturas, si veo que no va lograr satisfacer visual o narrativamente la borro y busco otra idea.

La música es central en tu proceso. ¿Cómo influye en la forma en que pintas cada obra?
Carlos Miguel: La música es una parte fundamental de este proceso. Aunque a veces puede parecer un elemento externo o gratuito, para mí tiene un peso emocional muy concreto. Cada pintura está atravesada por una selección musical que escojo desde el inicio, incluso antes de comenzar a trabajar. Escucho constantemente bandas como Radiohead, Massive Attack, Portishead,Mitski, Interpol, Beth Gibbons, Ben Howard,Spinetta, Arthur Russell, Chet Baker, The Cinematic Orchestra, Bill Evans, James Rhodes,Elbow, Black Country New Road, King Crimson, Mars Volta, Porcupine Tree,Saltillo,UNKLE y Sea Power. Su música me permite habitar el estado emocional que requiere cada obra. Es un canal que me conecta con la vulnerabilidad, la densidad o la melancolía de los temas que trato. Pintar para mí es también una forma de escuchar.
¿Qué técnicas, materiales o recursos usas con más frecuencia?
Carlos Miguel: Principalmente trabajo con Krita, un programa diseñado para pintar con mucha versatilidad , es gratuito y es software libre. Para la gente que quiere comenzar esta para Windows,linux, y tablets android, hay muchos tutoriales en youtube. También utilizó un maniquí 3d que un amigo me regaló, me sirve mucho para empezar a explorar poses.
Muchos de tus cuadros se construyen desde el color rojo. ¿Qué te conecta emocionalmente con ese color? cómo logras que no se vuelva solo un recurso visual?
Carlos Miguel: Uno de los elementos más persistentes en mi obra es el uso del color rojo como base pictórica. Este color, más allá de su potencia visual, representa para mí una dimensión profundamente humana. Psicológicamente, el rojo es una tonalidad que evoca energía, peligro, deseo, urgencia, pero también vida, calor. Es un color que arde, que incomoda y conmueve; por eso lo considero el más humano de todos. En mi trabajo, el rojo funciona como una constante emocional: es revolución, pasión, ruptura y dolor, pero también es amor,melancolía, lucha y resistencia. Es un símbolo de lo visceral, lo íntimo y lo colectivo.
¿Cómo ha influido tu formación (académica o autodidacta) en tu manera de hacer arte?
Tu formación como arquitecto sugiere una mirada estructural del arte. ¿Qué te aportó esa carrera a tu lenguaje pictórico?
Carlos Miguel: La arquitectura ha permitido que mi práctica artística se nutre de una profunda, creo que me dio las herramientas para poder conectar conceptos, y las herramientas prácticas para empezar a explorar esta faceta de mi vida. Yo ante todo soy primero un arquitecto más que un pintor.
¿Sientes que tu lenguaje ha cambiado con el tiempo?
Carlos Miguel: Si, la verdad siento que ha cambiado, hace 7 años no me podía imaginar el rumbo que mis pinturas tomaron, comencé como muchos copiando fotos de Pinterest, y las pintaba a modo de collage; ahora puedo decir que todo lo hago desde 0 las poses y las expresiones, etc, pero siempre hay espacio para mejorar.
Hoy el arte convive con las redes, la inmediatez y el algoritmo. ¿Cómo te relacionas con el mundo digital sin perder el peso simbólico de lo que haces?
¿Se puede ser íntimo en la era de lo viral?
Carlos Miguel: Personalmente creo que sí, no quiero ser pesimista, para mi en el fondo siempre hay una conversación en marcha. Como especie, siempre buscamos comunicarnos, y creo que aún es posible transmitir mensajes significativos a través de las redes. Es cierto que es un desafío, ya que los algoritmos tienden a castigar fuertemente el contenido que no es «mainstream»; sin embargo, persiste en nosotros la necesidad de ver más allá, de explorar piezas artísticas que nos ofrezcan nuevas perspectivas en estos medios llenos de información y superficialidad. Debemos intentar rescatar la capacidad de apreciar lo que trasciende lo inmediato, son pequeños actos de resistencia.
¿En qué Proyectos has participado?
Carlos Miguel: He tenido el privilegio de participar en diversas exposiciones nacionales, destacando “El arte en cuarentena 2020 de Arte y Conexión”, donde retraté las experiencias vividas durante la pandemia del COVID-19. Mi compromiso social se manifiesta en mi participación en campañas como “Postales para la memoria” y la iniciativa “Voyager”, donde mis retratos buscan recuperar la memoria de líderes sociales y ambientales desaparecidos en el conflicto armado colombiano.
También tuve la suerte de haber participado en el salón Bacánika 2024 que se realizó en la ciudad de Medellín.
¿En qué estás trabajando ahora?
Carlos Miguel: Actualmente me encuentro estudiando de nuevo anatomía artística, tengo como 4 pinturas iniciadas y ninguna cerca de estar acabada.
¿Qué te gustaría explorar en el futuro?
Carlos Miguel: En el futuro me gustaría poder realizar una compilación de pinturas para publicar un libro de artista, si mejoró lo suficiente hacer algún fanzine.
En un mundo acelerado por el algoritmo, donde el arte muchas veces se vuelve desechable, la obra de Carlos Miguel es un acto de pausa y profundidad. Cada trazo suyo es un intento de nombrar lo invisible, de contener en la imagen lo que no cabe en las palabras. Si aún no conoces su trabajo, esta es la señal. Sumérgete en sus pinturas, escucha lo que callan, y déjate tocar por el rojo de lo verdaderamente humano.




















